Arte prehispánico
La sala de exposición
permanente brinda al visitante una introducción a la arqueología del sur
zacatecano, sobre la cultura caxcana dicha colección se distribuye por
un conjunto de
puntas
de flechas, vasijas, ídolos entre
otros.
El Tlaltenango prehispánico fue habitado por un grupo étnico el cual recibía el nombre de “la gran caxcana”.
Los caxcanes eran los más numerosos y habitaban por la región de Tlaltenango, Teul, Juchipila, Teocaltiche, Nochistlan y Aguascalientes. Se cree que descienden de las 7 tribus que salieron de Aztlán hacía la tierra prometida por Huitzilopochtli; esto se conoce por la Crónica miscelánea del padre Antonio Tello, quien dice que “los caxcanes tienen cierta similitud de la lengua a la de los mexicanos; pero no hablan la lengua mexicana tan culta y limada como ellos”.
El líder caxcan de los alzados en Tlaltenango, era Tenquitatl.
El valiente Tenquitatl, fue hecho prisionero por Bolaños, se lo llevan preso allá por el oriente, en la sierra de Morones.
Pero se escapo… Pernotaron por ahí en algún lugar agreste de la sierra. Faltaban como 2 horas para que amanezca, cuando de repente aparecen los señores y macehuales de Tlaltenango, rescatan a su valiente jefe. En escaramuza resulta herido Bolaños y muerto un español llamado Alonso López.
Horas después llegan a Tlaltenango Tenquitatl y su gente y deciden darle muerte a Gonzalo Garijo, a quien ya habían echado del pueblo, pero él muy complacido tanteaba que ya Tenquitatl estaría en manos de la justicia castellana. Advertido Garijo de la presencia del jefe indio huyó a todo galope y nunca más se volvió a saber de él.
Arte sacro
En este recinto se exhiben los tesoros religiosos de nuestro pueblo, cuya espiritualidad se manifiesta a través de ornamentos de
culto religioso que utilizaron los importantes sacerdotes en el transcurso de la historia de nuestra parroquia.
La historia de la Iglesia nos señala que los primeros
Misioneros que visitaron Tlaltenango, Según las fuentes
históricas hacen suponer que Fray Antonio de Segovia y
Fray Juan de Badillo fueron los primeros evangelizadores
que llegaron a Tlaltenango.
En la Sala de Arte Sacro, podemos admirar Ornamentos, Cáliz, vinajeras, entre otros objetos que pertenecieron al Sr. Cura José Antonio Quintanar Cepeda, del cual podemos destacar:
Nació el 20 de Septiembre de 1906 en al Hacienda de Santa Lucía en San Felipe Canatlán, Durango. Fue ordenado Sacerdote el 29 de julio de 1929. Llega como párroco Inamovible a Tlaltenango, el 4 de octubre de 1938.
Fueron asombrosas las obras que emprendió en beneficio del pueblo:
la primera fue la construcción de un puente sobre el río Tlaltenango, con cinco machones y 70 metros de largo y 8m. de ancho dedicado a la Virgen de Guadalupe, lo hizo trabajando en faenas voluntarias y gratuitas llegando a la casi increíble faena de más de mil quinientos hombres en un solo día.
Alcanzo del Gobierno la entrada del agua potable para Tlaltenango y en una faena general se abrieron las cepas para la tubería. De igual manera logró el abastecimiento eléctrico.
Logró que el Ejército devolviera el Curato que les había servido de cuartel e instaló allí el Colegio “Cultura y Restauración”; adquirió una casa habitación para las Religiosas; cuatro hectáreas de terreno donde sembró 600 olivos, más tarde utilizó éste sitio para un campo deportivo y construyó la alberca semiolímplica.
Adquirió el edificio de la Preparatoria y lo acondiciono con aulas y laboratorio, en los pasillos mando realizar bellas pinturas al óleo.
Embelleció la Parroquia limpiando las bóvedas de piedra, recubrió de cantera las paredes y puso seis hermosos cuadros con marcos de cantera.
Abrir la brecha para unir a Tlaltenango con Jalpa, quizá fue la obra más difícil, pues a punta de pico y pala, en faenas allanó 17 kilómetros en lo más abrupto de la Sierra de morones.
En 1971se retira de Tlaltenango pidiendo al Vaticano su dispensa para contraer matrimonio y el 21 de Septiembre de 2003, con un paro cardiaco entregó su alma al Señor.
Agricultura y Ganaderia
Esta sala esta integrada por importantes objetos utilizados para la agricultura y la ganadería en la región de Tlaltenango, abarcando distintas épocas que en sus imágenes dan fe del tiempo transcurrido.

La ganadería en nuestro municipio es una de las actividades más importantes en la economía de la región. Las primeras importaciones de España llegan en 1532 de ahí que al existir el ganado en la Nueva España (México), con la riqueza de pastos se multiplicó rápidamente. Posteriormente al llegar el ganado al lugar de los zacates (Zacatecas) tuvo tanto auge que pudo ocupar los primeros lugares, en calidad y en cantidad. Después de la conquista de Tlaltenango empieza a llegar el ganado a ésta zona caxcana.
Las fuentes historicas sostienen que en 1889 el partido de Tlaltenango que estaba comprendido por los municipios de Momáx, Atolinga, Tlaltenango, Tepechitlán, Teúl, Florencia, Estanzuela y Mezquital del Oro. Contaban con 18900 bovinos, 1000 caballos, 8000 Yeguas más sus crías.
En el partido de Tlaltenango existían la siguiente cantidad de Ovinos:
550 en Tlaltenango
6 Atolinga
200 Tepechitlán
230 San Juan del Téul
750 Momax
30 Estanzuela
89 Santa María de la Paz.
LA AGRICULTURA EN TLALTENANGO.
Después de la Conquista Española, Tlaltenango seguía siendo buen productor de semillas, sobre todo de maíz y trigo:
“Otro uso común del maíz era distribución para alimentar a los indios que trabajaban para la Corona Española o eran pobladores recientes”.
A lo largo del siglo todo o gran parte del maíz de tributo de Tlaltenango y de una de sus comunidades llamada Teocaltiche, se reservaba para trasportarlo a las salinas, más al norte, donde se distribuía entre los indígenas que ahí trabajaban.
Fue cerealera sin duda nuestra tierra, desde Jerez hasta el Teúl; todo el Valle amarilleaba por su trigo y para recogerlo había que emplear al indio y éste se hacía del rogar, es por eso que D. Juan Amador López en la Villa de Jerez y Valle de Tlaltenango hubo de pedir ayuda a la Real Audiencia, a efecto de pedir indios para levantar la cosecha. La respuesta fue afirmativa, le autorizaron sacar 12 indios de Susticacán y de “Guantuca”, 6 de cada lado. Todo condicionado al buen trato, al sueldo, a la comida y a no llevárselos por la fuerza ni con vejaciones.
La Audiencia firmó la autorización con todo anticipo a las cosechas, pues fue el 28 de julio de 1689. En Tlaltenango era Alcalde Mayor Pedro Antonio Marroquín de Montehermoso.
sala de colecciones
Instrumentos musicales en miniatura:Se presenta una valiosa colección que da muestra del arte musical universal, otros.

En esta sala tambien se presenta una galeria de expresidentes del municipio, maquinas de coser, maquinas de escribir, radios de bulbos, proyectores, etc.
Se presenta una valiosa recopilación que da muestra del arte musical universal, ésta colección de instrumentos musicales en miniatura cuenta con piezas provenientes de Grecia, Roma, Asís, Venecia, Paris España, Austria, Alemania, Hungría, Bélgica, Republica Checa, China, Venezuela, Perú, Guatemala, Costa Rica, Cuba, Bolivia, México, entre otros. El colorido los contrastes que presenta la geografía mundial representada a través del tiempo y su gusto por la música que en algunos lugares es llamada culta y para otros es popular, aun en sus diferentes denominaciones, es la forma de transmitir sus emociones y sentimientos. La colección de objetos musicales pretende presentar lo interesante que es trasladarse en la imaginación a diferentes culturas del mundo por conducto de lo que proyecta cada país en su forma de representar la música en objetos a pequeña escala.
En esta sala podemos encontrar la galería fotográfica de los presidentes del municipio. Hasta el año 1915 a los encargados de los destinos políticos de una municipalidad se les llamó Jefes Políticos; en lo sucesivo y hasta nuestros días se les llama presidentes municipales ó alcaldes.
El primer Presidente Municipal de Tlaltenango fue “Don Silverio Pérez Moreira” tomó posesión de su cargo el 4 de Noviembre de 1915.
Otras colecciones conforman dicha sala en la cual podemos encontrar, maquinas de coser, maquinas de escribir, radios de bulbos, proyectores, etc
Pintura
y fotografía
Esta sala está integrada por importantes obras de autores Tlaltenanguenses, abarcando distintas épocas en sus imágenes da fé del transcurrir de un pueblo.
En la Sala de exposición permanente podemos conocer la botica e instrumental medico de la Doctora María Dolores Anaya, primera mujer profesionista de Tlaltenango.
La
historia de los servicios Médicos en la ciudad se remonta a principios del
siglo pasado (XX), los servicios médicos eran
precarios en Tlaltenango, con
visitas eventuales de médicos.
A partir de los años treinta ya hubo residencia de algunos médicos como el Dr. Ulloa, el Dr. Ezequiel Haro, el Dr. Vázquez y el Dr. Alba luna que fue traído por la Sra. Herminia Ávila de Maldonado quien le proporcionó casa y consultorio, igualmente fue ella quien financió las primeras medicinas que llegaron para abrir una botica, que luego fue atendida por el joven Jesús Montero.
Aproximadamente en 1939 llegaron los servicios de salud del estado y comienzan con ella las campañas de vacunación y asistencia médica permanentemente atendidos por el Dr. José Haro Ávila y posteriormente el Dr. Luis Ávila Covarrubias
La Dra. María Dolores Anaya con titulo de enfermera y Homeópata se convierte en la primera mujer profesionista de éste lugar y con ella se amplia la oferta medica llevando en su contabilidad más de cinco mil partos atendidos.
En 1970 se pone en función el primer laboratorio de Análisis clínicos atendido por la Q.F.B. Alicia Magallanes Maldonado.
En ésta sala también podemos encontrar una maquina de la primera imprenta.
La historia del periodismo en Tlaltenango, la cual surge en el siglo XIX, es importante reconocer la importancia que tuvieron en su tiempo, dichos periódicos eran:
“El Pobre Diablo” “La sombra de García”
“El espectro” “La tijera”
Quizá “El Pobre Diablo” fue el que alcanzara vida más duradera, en ese siglo, el primer número apareció el 5 de Enero de 1856 y terminó en 1857. Este periódico fue un semanario liberal, palestra de D. Jesús González Ortega. La redacción estaba a cargo del Lic. Juan Francisco Román, hombre de amplia cultura, defensor de los derechos de los indios y conocido muy ampliamente por su pensamiento agrario. En esa época, la aparición de la publicidad comercial en el periodismo impreso, irrumpe la irreverencia iconoclasta. El pobre Diablo, publicado en Tlaltenango, por ejemplo tenía como subtitulo: “Periódico raquítico, estrambótico y ridículo, con sus ribetes de político, exótico y aun de físico, poético y retórico; pero redactado por jóvenes maléficos”.
En 1970 inicia la publicación del periódico quincenal “LA VERDAD” dirigido por Jesús Márquez Peraza, quien trajo el 14 de agosto de 1968 la imprenta a éste lugar.
El 24 de Septiembre de 2006 se publicó el primer ejemplar del periódico semanal “EL ECO DEL CAÑÓN” cuyo director general es L. Enrique Villegas Correa.
Mobiliario
Parte fundamental del acervo que permite conocer los estilos de vida y los gustos de los habitantes de Tlaltenango, los objetos de uso cotidiano dan cuenta de la evolución histórica de un pueblo y su región.
Diseño: Fernando Magallanes Dominguez.
Copyright © 2008 Tlaltenapa Museo y Arte. Reservados todos los derechos.
Revisado el:
24 de febrero de 2009.![]()